La era democrática post-invasión :Gabriel J. Perea R.

Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

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Buscando Camino
Expresiones


Una era es un punto fijo en el tiempo o una fecha determinada por un suceso, desde el cual se empiezan a contar los años.

Para nosotros los istmeños algunas referencias marcan nuestra historia y nuestras conciencias. La era colonial, la era de la construcción del Canal, la era de la lucha generacional para la recuperación de nuestra soberanía, y actualmente la era de la democracia que abruptamente fue iniciada por el estruendo de un bombardeo norteamericano en las entrañas de uno de nuestros barrios humildes.



La era de la democracia —si es que eso significa acudir cada cinco años a votar por un nuevo inquilino del palacio de las garzas, esperar ansiosamente respuestas y después angustiarnos para que el tiempo pase y poder nuevamente intentarlo— fue engendrada con problemas congénitos, dado que de ninguno de sus frutos a resultado un solo gobierno que este libre de acusaciones de corrupción, escándalos y termine con la aceptación ciudadana de haber cumplido sus promesas.

Para percatarnos de esto, no es necesario que los gobiernos reconozcan o no que en sus periodos hubo corrupción, malos manejos o tráfico de influencias, la apreciación ciudadana se percata de su existencia, sin embargo como la opinión del pueblo no tiene credibilidad, el país más poderoso del planeta nos ayuda a evidenciar lo que nuestros propios gobernantes se niegan a aceptar.

En cada ensayo de esta era democrática, los gobiernos han terminado con personajes señalados públicamente por el gobierno norteamericano de estar involucrados en actos fuera de la ley. En el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, en el gobierno de Mireya Moscoso y mucho antes de finalizar su periodo, en el gobierno de Martín Torrijos ya comienzan a caer personajes que en su caída pueden arrastrar con otros. En todos estos gobiernos algún funcionario le fue retirada su visa para ingresar en territorio norteamericano.

¿Que han hecho nuestros gobernantes al respecto? Ignorar tales señalamientos, argumentando que son asuntos que no les competen. La ignorancia del hecho, no elimina su existencia.

Como patronos de aquellos que contratamos para que administren el estado, debemos ser más cuidadosos. Estamos depositando nuestras esperanzas en promesas electorales que luego se desmoronan. Los funcionarios que en nuestro nombre administran la patria nos fallan. Los escándalos por más sonoros que sean, no culminan con nadie en la cárcel. La impunidad es el blindaje que esgrimen los señalados para evadir la justicia. La aplicación de la justicia solo alcanza a los hijos del chorrillo, de la 24 de diciembre, a los hijos de Colón. En nuestras cárceles solo se pudren los humildes, para ellos no existe impunidad.


Esta era esta llegando a su final. Y estará marcada por la insatisfacción de un pueblo que no vio en ninguno de sus ensayos una verdadera respuesta. La práctica de presentarse los mismos partidos políticos que tienen miembros involucrados en actos cuestionables como alternativa reciclada, esta al descubierto.



La nueva era se iniciará con aquellos que puedan presentar una alternativa distinta y que goce de la credibilidad ciudadana. Los demás primero tienen que limpiar los cristales de sus ventanas para poder ver el Panamá en que el resto de los panameños habitamos.



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