¿Un acto de rebeldía o fue nacionalismo? :Gabriel J. Perea R.

Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

Publicado en el Panamá América

LA ESCOGENCIA de Pedro Miguel González como nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Diputados fue un hecho que pocos creían que ocurriera. La mayoría apostaba a que lo bajaban a último minuto o que simplemente sería un acto politiquero muy bien preparado en el cual se desprendiera de sus aspiraciones por el bien del partido.

Sin embargo, contra toda predicción, es el nuevo presidente de la asamblea. Así lo había vislumbrado en un comentario colgado en el Weglog del PA el día miércoles 29 de agosto, augurando que contaría con el apoyo de diputados de la oposición para sorpresa de muchos politólogos.

Este acontecimiento como puede catalogarse. ¿Fue un acto de rebeldía ingenua o verdadero nacionalismo? ¿Será que nuestros honorables diputados tal como mencionó alguno, se pusieron los pantalones largos? Era evidente que los traían cortitos ante todos los acontecimientos imborrables que han marcado al pueblo y en los cuales ellos solo han guardado silencio.

¿Que motivó esta decisión? Esperemos que no fuera la ingenua rebeldía de enfrentarse al gobierno más poderoso del mundo. Esperemos que no fueron algunos personajes del ayer dictatorial, que hoy están vigentes tratando de borrar su pasado partícipe, los que añorando cuando se blandía el machete coreando enardecidamente "ni un paso atrás", los que decidieron revivir el pasado impulsando la candidatura. La historia nos recuerda que alto precio pagó la patria por tal osadía.

Pudiésemos pensar que fue un genuino acto de nacionalismo donde las fibras del patriotismo de nuestros diputados vibraron para decir, "basta ya", somos una nación libre, soberana donde primero se respeta nuestras leyes. ¿Podemos esperar ahora una ofensiva diplomática para que Pedro Miguel González sea un presidente de la asamblea en toda la extensión de su mandato y que no se convierta en un presidente con medida cautelar de país por cárcel impuesta por EU? Los norteamericanos pueden interpretarlo como un mal mensaje para el resto de las naciones. Estarían permitiendo que cualquiera en cualquier parte del mundo involucrado en actos contra ciudadanos norteamericanos pueda ser juzgado y absuelto en su país de origen y que la justicia Norteamérica se convierta en una mera amenaza a la cual ya nadie le tema. ¿Por qué no fue así con Noriega? El había sido juzgado y absuelto por un jurado de conciencia en Panamá pero esto no tuvo ningún valor para la justicia norteamericana. ¿Porque debemos creer que ahora será diferente? ¿Una acusación de asesinato tiene menos importancia que por narcotráfico?

¿Cómo podrán los diputados y políticos de gobierno cabildear con funcionarios de EU cuando apoyaron a un prófugo de la justicia norteamericana?

El verdadero desafió comienza ahora, Panamá debe enfrentar la situación. De lo contrario esto no es nada más que un acto sin ningún valor para el pueblo panameño, porque en nada se benefician los ciudadanos con esta situación donde un funcionario electo no tiene derecho a pisar territorio gringo, ni aunque sea en misión oficial con pasaporte diplomático. Y si por el contrario si los EU no reaccionan podemos esperar que existan acuerdos entre ambos países que después nos enteraremos y nos saldrán como siempre muy caros.

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