Es ahora

Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

La violencia nos está asfixiando. Reconozcámoslo o no, ya no hay sitio en la ciudad, barriadas y áreas de esparcimiento, o en lugares donde los índices de violencia eran bajísimos, que nos resulte seguro. No podemos sentirnos protegidos en ninguna parte, ni en nuestras casas. La época de deambular libremente sin riesgo por todo el país dejó de existir.

Estamos confrontando una ola creciente de criminalidad que no discrimina sexo, clases sociales o condiciones económicas. Cualquier ciudadano es blanco potencial de los delincuentes, a la hora que sea, en el lugar que sea. Intentar buscar las causas de este fenómeno, que no es aislado, porque afecta a todos los países con mayor o menor incidencia, es una tarea de académicos. Y de llegar a descubrir las raíces del problema, desarrollar programas para enfrentarlos, tomará tiempo y recursos del cual no se dispone. Mientras tanto, la ciudadanía sigue cayendo víctima del crimen.

Robos a mano armada, asaltos a residencias y negocios, secuestros "express", privaciones de libertad, violaciones, riñas callejeras, todo tipo de delitos está a la orden del día. Delitos que son efectuados, inclusive, a la vista de las autoridades. Pareciera que los delincuentes no le tienen temor a la Policía, ya que el nivel de respuesta de ésta ha sido coartado seriamente por el temor a ser acusada de violar los derechos de los delincuentes, y por el fantasma de la dictadura que es alimentado por algunos a quienes les es conveniente mantener el temor a los uniformados únicamente por fines políticos.

Somos presa de nuestro propio sistema que no puede protegernos, ya que cualquiera iniciativa es cuestionada por los ciudadanos que no conviven en los lugares más afectados por la violencia, pero que se oponen a cualquier medida enérgica.

Ha llegado el momento de retomar nuestras calles. Es momento de sacar el pie de fuerza policial para devolver la paz y tranquilidad que todos anhelamos. Más ahora que, como es habitual, circula mucho dinero por las fiesta de fin de año.

Los directores policiales civiles fracasaron; es el momento que un uniformado con formación policial demuestre para qué sirve un profesional de este tipo. Que se instalen retenes, que se efectúen operativos, que se pidan identificaciones, licencias, que se patrullen las áreas vulnerables, día y noche; es seguro que estas medidas serán aplaudidas por los ciudadanos de este país.

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