Importancia de ser un buen jefe


El éxito con los empleados se basa en una serie de sencillas directrices que cuentan con un rasgo común: tratar al trabajador como un ser humano. Da libertad al empleado y mantenerlo informado en todo momento.

En primer lugar, el personal necesita libertad de actuación. Si no percibe un control constante, deja volar su imaginación, y con ello surgen multitud de ideas innovadoras dentro de la empresa. 

Pero estas novedosas ocurrencias no sirven de nada si no hay un flujo continuo entre jefe y empleados. De este modo es muy importante que permitas a los trabajadores expresar su opinión libremente en torno a la manera de hacer las cosas en la compañía. Esto, además de dar un valioso flash a nivel interno, también proporciona un sentimiento de pertenencia del empleado a la firma mucho más fuerte. 

Para que esto se produzca, informa continuamente a los trabajadores de las metas y propósitos de la empresa y hazles partícipes de ellos para fomentar su implicación en los proyectos. Desafíales constantemente con nuevos retos.

De cara al trabajo diario, motivar a los trabajadores puede ser una tarea bastante difícil. Para esto, un buen jefe debe ser consciente de que hay trabajos dentro de la empresa más fáciles de llevar que otros. 

Para esto, establece desafíos y retos y verás cómo implantar objetivos incluso para las tareas más mecánicas es una buena manera de tener a la plantilla contenta. Respecto a esto, es muy importante que en todo momento los empleados conozcan la forma de hacer las cosas y qué se espera de ellos. 

Cuando alguna de estas cosas cambia, infórmales de los nuevos protocolos con el objetivo de ayudar a mejorar la confianza del trabajador, que sabe que lo está haciendo bien. 
  
Sé cercano, comparte las inquietudes de tu plantilla.

Otra cosa que ayuda a la hora de crear un buen clima para trabajar es ser un jefe accesible. A los empleados les gusta trabajar para alguien que respeten y para admirar a alguien primero deben sentirse respetados. Habla con ellos sobre temas distintos al trabajo (actualidad del día, qué tal se encuentra la familia) y muestra predisposición a ayudarles en el momento que necesiten algo. De esta manera estableces un vínculo de confianza o familiaridad muy saludable para el negocio. Asimismo, comparte con ellos sus inquietudes, sus ambiciones profesionales y sus sueños de futuro, con lo que conseguirás que los empleados estén a gusto, ya que te permite ofrecerles desafíos que les mantengan continuamente motivados. 

Las críticas, constructivas y en privado 

Pero también somos humanos, y por tanto cometemos errores. Saber gestionar el momento de informar al empleado sobre lo que ha hecho mal y cómo corregirlo es lo que convierte al jefe estándar en un jefe genial. En primer lugar, ten  en cuenta que cada persona es un mundo, y que hay muchas maneras de decir las cosas. Sin embargo, el hecho de tratar a alguien individualmente no significa que unos paguen el pato y otros se vayan de rositas. El buen jefe entiende a cada persona en particular, pero a la vez es justo con todos, por lo que es sumamente importante que apliques medidas acorde al error. Por último, evita criticar al trabajador en público. El empleado agradece que sus errores se mantengan de puertas para adentro. Reprenderle delante de sus compañeros le puede causar vergüenza y, a la larga, inseguridad, lo que puede repercutir en su rendimiento. Por supuesto, las críticas deben ser constructivas, evitando bajo todo concepto reprimendas sin sentido. 

Las alabanzas, en público 

En el lado contrario, cuando alguien hace un buen trabajo, es muy importante que dejes que todo el mundo sea testigo del éxito del trabajador. Esto ayuda a su confianza, le anima a seguir trabajando y hace que el resto de empleados busque un reconocimiento similar. 
  
Estos consejos conviene no tomarlos a la ligera, porque tienen premio. No sólo en cuanto a rendimiento de la empresa, sino también respecto a captación de talento y a la mejora de la imagen de la propia firma. 

Cuidar de los empleados es esencial para que un negocio prospere. En una situación económica como la actual, preocuparse por la situación de los  trabajadores de la empresa es básico para marcar la diferencia en el mercado.  es paradigmático de lo importante que es para un negocio conseguir que ir al trabajo sea una experiencia un poco más agradable. 

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