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Wednesday, 26 September 2018

Los dos pelos del diablo (cuento)


En una aldea nació un niño, y una bruja dijo que se casaría con la hija del rey.
Entonces, para que eso no sucediera, el rey dijo a la madre del niño:
-Dame el recién nacido y yo lo cuidaré. El rey colocó al niño en una caja y lo arrojo al rió.
Pero la caja, en vez de ir al fondo, se fue flotando hasta un molino. El molinero y su mujer rescataron al niño y lo criaron.
Al cabo de unos años, conversaron, con el molinero, el rey se enteró de que el hijo que tenían no era de ellos y lo habían encontrado en una caja en el río.
-Amigos- les dijo -, necesito que este joven lleve una carta a la reina.
En la carta decía a la reina que mandara a matar al que llevaba la carta. El muchacho puso en camino, pero se perdió, y llego a un bosque donde había una casita pequeña y media arruinada. Allí encontró una anciana sentada cerca del fuego. El muchacho le dijo:
-Llevo una carta para la reina. Me he perdido en el camino y deseo pasar la noche aquí.
-Mira que esta casa es cueva de ladrones, y si te encuentran te mataran.
Yo no tengo miedo porque Dios me protege - dijo el joven, se echó sobre un banco y se durmió.
Cuando llegaron los ladrones, le dijo a la anciana:
-Este pobre muchacho se ha perdido en el bosque lleva una carta a la reina.
El jefe de los ladrones leyó la carta, y la rompió y escribió otra en que decía a la reina que se casara a la joven princesa con el muchacho.
Cuando llegó al palacio, el joven entregó la carta a la reina, pero el rey ya había regresado.  Muy enojado por que le había cambiado la carta, dijo al joven:
¿así que quieres casarte con mi hija? te casarás con ella cuando me traigas dos pelos de la cabeza de Diablo ¡
-Yo no tengo miedo a nada, porque Dios me protege- dijo el joven-, ¡buscare los dos pelos del Diablo!
Llegó a una ciudad, y el centinela le preguntó si sabía por qué la fuente del mercado daba siempre agua pura, se había secado.
-A mi regreso se lo diré respondió el muchacho.
Mucho más lejos llegó a un río y no sabía cómo atravesarlo. Se le acercó un barquero, quien le dijo que estaba cansado de estar allí y le pregunto si tenía que permanecer toda la vida en aquel lugar.
-Se lo diré a mi regreso -respondió el muchacho. Al otro lado del río halló la boca del infierno, que era muy negra. El Diablo no se hallaba en su habitación, pero si la criada. Estaba sentada en un sillón grande, tejiendo.
¿Qué deseas? - Le preguntó.
-Necesito dos pelos de la cabeza del diablo. Necesito, además, saber dos cosas: porque se ha secado una fuente que siempre tenía agua pura y por qué cierto barquero permanece en su puesto desde hace muchísimo tiempo.
- Mucho has pedido- le dijo la mujer-, sin embargo, me agradadas y voy a ayudarte.
Y convirtiéndolo en hormiga, lo ocultó entre los pliegues de su vestido.
¡aquí huele a carne humana ¡dijo el diablo al entrar a su habitación.
- ¡tú siempre estás oliendo carne humana¡ vamos, siéntate y calla- respondió la criada.
En cuanto cenó, el diablo puso su cabeza sobre las rodillas de la vieja y le dijo que le sacara las pulgas. No tardó en dormirse, y la vieja le arrancó un pelo.
- ¿Qué haces? - dijo el diablo.
-He tenido un mal sueño y te he tirado de los pelos. He soñado que se ha secado la fuente de un mercado en la que siempre brotaba agua.
-Sí -dijo el Diablo, hay un sapo debajo de una piedra: si lo echan, volverá a brotar agua.
Volvió a dormirse el diablo, y la anciana le arrancó el segundo pelo.
- ¿Qué haces? exclamo el Diablo enojado.
-Soñaba con un barquero que se quejaba de que nadie nade lo reemplace.
-Pues que ponga el remo en la mano del primero que pase el rió y este será el nuevo barquero.
Cuando el Diablo salió de la habitación, cogió la vieja la hormiga y volvió al joven a la forma humana.
-Aquí tienes los dos pelos le dijo ¿has oído las respuestas? No las olvidaré ¡Gracias! - Respondió el muchacho y se despidió de la anciana, contento de su buena fortuna.
Al llegar donde estaba el barquero, le dijo: al primero que venga a pasar el río, ponle el remo en la mano.
Llego a la ciudad cuya fuente estaba seca y dijo al centinela:
-En la fuente, bajo la piedra, hay un sapo: échalo y brotará el agua.
Agradecido, el centinela le regaló dos asnos cargado de oro. El joven llegó al palacio y entregó al rey los dos pelos del Diablo, los asnos y el oro. El rey le dijo entonces:
-Podrás casarte con la princesa si me dices como conseguir más riquezas.
-Las he recogido en la orilla opuesta de río que he pasado.
- ¿podría yo coger otro tanto? Le preguntó el rey.
-Y mucho más - le respondió el joven.
 El avaro rey se puso en camino y, al llegar al río, hizo señal al barquero para que lo llevar. El barquero lo hizo subir a la barca y apenas llegaron al otro lado le puso el remo en la mano y saltó afuera.
 El rey quedó de barquero en castigo de su maldad y avaricia, y dicen que todavía está allí, trabajando en la barca del río.
Este cuento no demuestra que lo que dicen las brujas es cierto, pues esos es superstición.
Lo que demuestra que al joven humilde y honesto que confía en su propia fuerza le sale bien las cosas, porque acepta cuanto le suceda creer que viene de la mano de Dios.
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