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miércoles, 13 de febrero de 2019

Animal de cuatro patas (cuento) — una verdad política :Gabriel J. Perea R.

Animal de cuatro patas.
Cuentos Inéditos: Narraciones latinoamericanas (Amazon)

Por: Gabriel J. Perea R. @elistmopty

Se acercan las elecciones y las cosas se pondrán interesantes, pero para comprender la política es preciso entender el comportamiento de sus animales y que mejor manera que adentrarnos en su fauna a través de una narración. Publicadas en el Metro Libre 


En la fauna hay situaciones que pueden colocar a los animales en posiciones embarazosas, por lo cual, de no poseer el conocimiento cómo afrontarlas, mejor es buscar consejo de quienes pueden instruirlos en cómo superar esas situaciones que pueden destruir la reputación de algún distinguido animal.

Aceptada esa afirmación como una máxima de sabiduría por muchos animales, resulta ser que un día un respetado vacuno se estaba lanzando para jefe del rebaño y andaba en busca de un consejero para un asunto muy particular en el cual no tenía mucha experiencia.

El respetado vacuno se encontró con otro animal caballar y que el admiraba muchísimo. Era un caballo muy docto en temas de manadas, y decide pedirle consejo en aquel asunto particular que lo tenía algo preocupado, el cual concernía sobre qué hacer en caso de meter las patas. Así que le pidió al caballo que lo instruyera cómo proceder cuando se convirtiera en jefe del rebaño.   

El caballo siendo un experto en manadas y en pastar con otros animales menos aventajados le explicó piadosamente al vacuno aspirante a jefe que hacer en cada caso, dependiendo de la cantidad de patas involucradas.

Mira vacuno, lo primero que debes recordar es que eres animal de cuatro patas, naciste con cuatro y eso no puedes cambiarlo. La naturaleza te hizo así, resígnate y, por consiguiente, te indicare que hacer en cada caso, dado que este asunto es un poco complicado dependiendo de la situación en que estés, presta mucha atención animal.

Si metes una pata en el fango, aún te quedan tres para sacar rápidamente esa pata y escabullirte sin que muchos noten tu metida de pata.

Si metes dos patas la cosa es más seria, así que puedes apoyarte en las otras dos patas para sacarlas, siempre y cuando no hayas cometido la estupidez de meter las patas contrarias, ahí la cosa se complica, pero igual todavía puedes salvarte del bochorno.

Si metiste por mala lactosa las tres patas, estás en serios problemas, porque más te vale que la única pata que tienes fuera te sirva para algo, y que esa pata esté en buenas condiciones de tracción, sino te jodiste y tendrás que pedir que algún otro animal te ayude a sacar las patas y lo más seguro es que esa sacada de patas te cueste más que una pata.

Si metiste las cuatro patas no has hecho otra cosa que comprobar que eres un cuadrúpedo con el cerebro en las pezuñas, no mereces que nadie te auxilie, por el contrario, termina de sumergirte por completo en el fango, total ya eres el hazmerreír del resto de los animales, con esa metida de patas solo habrás demostrado que no estás para ser jefe de rebaños, porque el arte de ser jefe de rebaño es nunca meter las cuatro patas.

El vacuno aspirante a jefe se puso contento por los sabios consejos de su amigo el caballo, se fue trotando de vuelta con el rebaño. De la alegría no se fijó que en el camino lo esperaba un árbol caído y sin darse cuenta tropezó y cayó de cabeza.

Con la cabeza dentro del hoyo el vacuno aspirante a jefe de rebaño recapacitaba.

—Ese caballo no me dijo que hacer si metía la cabeza. 






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