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viernes, 19 de abril de 2019

La Tragedia del Calvario. Segunda Parte.

Jamás el Sanedrín pretendía manchar sus manos con ser los autores materiales del vil asesinato de Jesús de Nazareth, aunque si fueron los autores intelectuales.




Hábilmente manipularon a Poncio Pilatos para lograr su cometido, puesto que el discurso de Jesús de Nazareth los ponía en entredicho. Una sociedad judía que padecía el estricto cumplimiento de más de 300 preceptos religiosos el cual mantenían sumisos a toda Judea, para atender el orden jerárquico aplicado por las autoridades judías.

Los Romanos, una vez apoderados de toda Palestina, toleraron la tradicional religión judía, so pretexto de que sometieran a pagar los impuestos al César.

Éste fue uno de los temas al que acusaron falsamente a Jesús de Nazareth en el Juicio Político, el no pago de impuestos al César, tergiversando claramente lo expresado por Jesús.

Sentenciado a muerte, Pilato logra aliviar sus temores de verse como un traidor a Roma, aplica la pena máxima de acuerdo con el Derecho Romano a los conspiradores contra la estabilidad del imperio. E ahí las contrariedades del ser humano que aún se siguen repitiendo en nuestros tiempos contemporáneos.

En el interín, lo envía de vuelta a Herodes Antipas, hijo de Herodes El Grande, un jefe político religioso impuesto para garantizar el orden territorial que respondía a los intereses de Roma para atender el caso de Jesús, pero éste tampoco quiso asumir y mancharse de sangre en vísperas de la magna fiesta judía de la Pascua. Remitiendo nuevamente a Jesús hasta el pretorio en el Palacio de Pilatos.

La Vía Dolorosa

Las calles empedradas de Jerusalén fueron convertidas en el escenario del peor de los magnicidios de la Historia de la Humanidad. Vía del Tormento, sus estrechas dimensiones le permitieron escuchar el eco de decenas de voces que insultaban y blasfemaban al "Varón de Dolores "en su camino al momento supremo de la oblación, el Cordero de Dios que sube al matadero el monte del Gólgota en las afueras de Jerusalén.



La Ley Romana mandaba que cada reo de muerte llevara a sus espaldas el madero grueso del tormento. Jesús de Nazareth no fue la excepción.  Débil, desangrado, deshidratado, en ayunas, destrozado su rostro (no tenía apariencia humana por los hematomas de los golpes), abandonado por los suyos (aún sigue esta actitud usada por muchos en nuestros tiempos), asedia lentamente al cerro, para su encuentro con la muerte.

La tradición nos habla de tres caídas, pero estudios científicos hacen referencia de muchas caídas repetidas a lo largo de la vía dolorosa.

En el Gólgota
  
El peso del cuerpo de Jesús de Nazareth estaba a punto de iniciar la segunda tortura final, "La Crucifixión ". A diferencia de la "Flagelación" era el tormento mortal.  Este suplicio inventado por el Imperio Persa fue aplicado a otros pueblos y usado por los romanos.



Consistía en clavar manos y pies del ajusticiado al madero en forma de cruz. El peso del cuerpo descansaba sobre el "sedile" (especie de cuña de madera) saliente del tronco.

Para hacer morir a los ajusticiados se les hacía quebrar las extremidades inferiores para acelerar la muerte.

Expertos médicos de nuestra era contemporánea explican que los dolores de Jesús de Nazareth en la cruz, ante las torturas recibidas fueron atroces desde el punto de vista de la medicina moderna.

Sus órganos internos (pulmón y corazón) colapsaron de sangre y el corazón padeció un sincope en su función rítmica.

Dios hecho hombre, muere por amor para darse como ofrenda de Salvación por la Humanidad, a la hora nona, es decir a las tres de la tarde.

Por su Gloria y por su Cruz, nos has salvado Señor.

Luis J. Ceballos M.
Historiador

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