La Escuela de la Vida

Publicado en el Panamá América 5/4/20 - 03:11 pm


En cada periodo de nuestra existencia, La Escuela de la Vida siempre nos brinda nuevas enseñanzas que se convierten en oportunidades, que nos deben permitir ser mejores personas y que nos demuestra que somos seres frágiles y temporales, sin distinguir la clase social, raza, creencia o fe que practicamos.

En La Escuela de la Vida existe una estructura social: algunos reciben riquezas materiales, otros tienen la virtud de ser solidarios, un equipo de personas para gobernar los destinos de un país, otros administran empresas y la mayoría de la sociedad debe ser dirigida hacia un bien común.

Según los datos del último Índice de Progreso Social (SPI), un país con una gran riqueza económica no garantiza necesariamente una mayor calidad de vida para sus ciudadanos.

 "No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados".

El que tiene riqueza y no es solidario en esta situación que estamos viviendo con el COVID- 19, no puede ser bien visto ante la sociedad que requiere que compartamos hasta el largo de nuestras cuerdas.

Cuando se hace referencia al concepto de solidario es una ayuda mutua entre personas, empresas, trabajadores, sociedad civil en el territorio nacional e internacional y los que dirigen el Estado deben hacerlo por el bien común.

¡Qué difícil decirles a los mayores de edad que sean responsables, solidarios, que permanezcan en sus casas y que sigan instrucciones!

Después dicen que la niñez no hace caso.

Entonces, analizo que el problema de la sociedad panameña es la educación en casa.

Tenemos una gran oportunidad con el COVID-19, que todas las empresas apliquen la teoría de la Economía del Bien Común, desarrollada por Christian Felber, que hace énfasis en la economía de servir a la sociedad.

Esta teoría está basada, al igual que una economía de mercado, en empresas privadas e iniciativa individual.

Sin embargo, la diferencia con los modelos anteriores estriba en que las empresas no se esfuerzan por competir entre ellas para obtener más beneficio económico, sino que cooperan para conseguir el mayor bien común para la sociedad en su conjunto.

Hago referencia a la reflexión de Adam Smith: "No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados".

Volvemos al tema de solidario y ver si como empresa estamos cumpliendo con lo que señala la Organización de las Naciones Unidas y los Principios Universales Empresariales, en relación con la responsabilidad social empresarial o corporativa.

Existen algunas empresas, que en los últimos años sus libros financieros demuestran prosperidad, crecimientos, expansión y consolidación en el mercado.

Lo sabemos por sus publicaciones en los medios de comunicación existentes.

Además, tienen algo en común en sus estructuras que es el presupuesto en el área de responsabilidad social empresarial y gestión de riesgos con metas y objetivos definidos.

Es interesante saber si estas empresas están siendo solidarias con los trabajadores que hicieron que las mismas sean rentables, hasta el momento, por lo menos con los pagos de sus salarios; de lo contrario La Escuela de la Vida tendrá una mano de obra resentida, ya que ellos daban una milla extra, se olvidaban de las horas y los días del voluntariado para realizar donaciones y ser utilizados para salir en las fotos de los medios de comunicación exaltando la imagen de la empresa, por circunstancias que nadie controla.

Hoy en día, estos trabajadores están en su casa con la incertidumbre de sus empleos y los compromisos financieros que tarde o temprano deberán cumplir con sus respectivos intereses hasta que finalice esta situación del COVID-19.

Así es la Escuela de la Vida.

Doctor en Ciencias Empresariales.

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